El dólar estadounidense, considerada la moneda más influyente del planeta, sigue ejerciendo un papel central en las economías de América Latina. Desde modelos de dolarización formal hasta esquemas de bimonetarismo de facto, la región muestra una variedad de enfoques sobre cómo integra la divisa en su vida económica.
Ecuador: un caso ejemplar de dolarización formal
Desde que Ecuador adoptó el dólar como moneda oficial en el año 2000, tras una profunda crisis financiera, el país ha experimentado estabilidad monetaria, baja inflación y un control fiscal más firme. El economista Alberto Acosta-Burneo señala que esta decisión fue “la mejor política monetaria que se pudo haber adoptado”.
Pese a propuestas para desarrollar un “ecuadólar” electrónico, el respaldo a la dolarización entre expertos y ciudadanos sigue siendo mayoritario. Además, en 2024, el país recibió un récord de remesas: USD 6.539 millones, reflejo de la confianza en la moneda y su impacto en la economía familiar.
Argentina: el laberinto del bimonetarismo
Aunque el peso argentino es la moneda oficial, la economía del país gira en torno al dólar. La devaluación constante del peso y la elevada inflación han impulsado a la población a ahorrar y realizar transacciones en dólares, muchas veces fuera del sistema financiero.
Leonardo Piazza, director de LP Consulting, lo resume claramente: «Argentina es una economía bimonetaria: con los pesos se pagan impuestos, salarios y gastos menores; el resto se hace en dólares.»
Para 2024, los argentinos acumulaban USD 246.000 millones fuera del sistema formal, mientras que las reservas del Banco Central apenas alcanzaban los USD 25.000 millones. Aunque el presidente Javier Milei ha promovido la dolarización y el cierre del Banco Central, actualmente aboga por una «competencia de monedas» donde cada ciudadano elija la divisa a utilizar.
Brasil: el dólar, pilar del comercio exterior
Brasil mantiene al dólar como la divisa predominante en su comercio internacional. Cerca del 95 % de sus exportaciones se facturan en dólares, a pesar de los intentos por promover el real dentro del Mercosur. Las operaciones en moneda local siguen siendo marginales.
En 2024, el país marcó un récord al pagar el 6,41 % de sus importaciones en reales, lo que muestra un leve avance hacia una mayor autonomía cambiaria, aunque el dólar sigue siendo dominante.
México: sensibilidad ante el dólar y la política estadounidense
Con más del 80 % de sus exportaciones dirigidas a Estados Unidos, el tipo de cambio con el dólar es crucial para México. Tras un período de fortaleza del peso, la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia y el regreso de Donald Trump al poder en EE.UU. provocaron una depreciación del peso de más del 20 %.
El economista Gabriel Casillas, de Barclays, sugiere que el tipo de cambio podría amortiguar los efectos de una nueva guerra comercial con Estados Unidos, pero advierte que la incertidumbre seguirá siendo alta.
Venezuela: dolarización informal frente al colapso
Desde la crisis hiperinflacionaria (2018-2021), Venezuela ha adoptado el dólar de facto. Aunque el bolívar sigue circulando, los precios se fijan en dólares. Esta dolarización ha generado una leve estabilidad, pero ha profundizado las brechas sociales.
Jesús Palacios, de Ecoanalítica, afirma que el uso del dólar ha permitido conservar poder adquisitivo y dinamizar el comercio, aunque no todos tienen acceso a divisas, especialmente los sectores más vulnerables.
Cuba: dolarización parcial por necesidad
En medio de una aguda escasez de divisas, Cuba ha vuelto a introducir el dólar en sectores estratégicos. Algunos servicios, productos y trámites se pagan en dólares, mientras el gobierno implementa una nueva tasa de cambio flotante. Las múltiples tasas actuales generan distorsiones económicas y alimentan el mercado negro.
Panamá: el pionero del dólar en América Latina
Panamá adoptó el dólar en 1904, y desde entonces ha mantenido un sistema basado en la certeza comercial y la solidez financiera. Su moneda nacional, el balboa, está atada al dólar y no existe un banco central.
Carlos Arauz, economista panameño, destaca que la baja inflación y el fuerte sistema bancario son las principales ventajas de este modelo que data desde la separación de Colombia.
Bolivia: escasez de dólares y crisis cambiaria
La falta de divisas ha generado una crisis de abastecimiento de combustibles en Bolivia. Las restricciones para acceder al dólar, tanto en bancos como en pagos al exterior, han impulsado un mercado paralelo con un tipo de cambio más alto.
El país cerró 2024 con un déficit comercial de USD 845 millones y una caída del 17 % en exportaciones, lo que evidencia su fragilidad económica.
Perú: convivencia monetaria estructural
Perú vive una coexistencia armónica entre el sol y el dólar desde hace décadas. Las personas pueden ahorrar, invertir o solicitar créditos en ambas monedas. Aunque el uso del dólar ha disminuido ligeramente en el sector privado, su presencia estructural sigue firme.
En lo que va del año, el sol ha mostrado una apreciación frente al dólar, dando señales de confianza en la política monetaria local.
Una región unida por el dólar
América Latina enfrenta realidades muy distintas respecto al dólar. Desde países plenamente dolarizados hasta aquellos que han abrazado la divisa como salvavidas económico en medio de crisis, el dólar continúa siendo una referencia clave. Sea como ancla de estabilidad, herramienta de ahorro o factor de desigualdad, su influencia en la región es innegable.
Fuente: Primicias