El 22 de abril de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó sus proyecciones económicas globales en el informe “Perspectivas de la Economía Mundial” (World Economic Outlook), presentado en Washington. En un entorno caracterizado por crecientes tensiones comerciales y fragilidad macroeconómica global, Ecuador destaca por una revisión al alza en sus previsiones de crecimiento. No obstante, la cautela sigue siendo la tónica predominante.
Ecuador: una mejora modesta en medio de la incertidumbre
Para Ecuador, el FMI proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1,7% en 2025, una leve mejora respecto al 1,6% estimado anteriormente. Esta revisión refleja una perspectiva de estabilización tras la recesión de 2024, cuando la economía nacional se contrajo un 2%, según el Banco Central del Ecuador (BCE).
Sin embargo, las proyecciones del FMI siguen siendo más conservadoras que las del BCE, que anticipa un crecimiento del 2,8% para el próximo año. En cuanto al 2026, el FMI estima que la economía ecuatoriana crecerá un 2,1%. El desempleo, por su parte, se mantendría en torno al 4%, sin cambios respecto a informes anteriores.
Uno de los desafíos clave será la caída del precio del petróleo, que según el FMI afectará negativamente a los países exportadores como Ecuador. Se proyecta una disminución del 15,5% en los precios del crudo para 2025, reduciendo así los ingresos fiscales y complicando la sostenibilidad del gasto público.
Panorama internacional: el FMI reduce expectativas de crecimiento global
En marcado contraste con la ligera mejora para Ecuador, las perspectivas globales han empeorado. El FMI revisó a la baja el crecimiento mundial previsto para 2025: de 3,3% a 2,8%, la menor tasa desde 2020, solo superada por los años de crisis financiera y la pandemia. Para 2026 se proyecta una tímida recuperación del 3%.
Este ajuste está directamente relacionado con la escalada arancelaria encabezada por Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump. Las medidas incluyen aranceles universales del 10% al 25%, que han generado represalias por parte de socios comerciales como China, Canadá y la Unión Europea.
El FMI advierte que, incluso si se pausaran los nuevos aranceles, el crecimiento no volvería al nivel previamente proyectado. Además, la probabilidad de una recesión en EE. UU. ha subido del 25% al 37%, y se estima que hay un 30% de probabilidad de que la inflación supere el 3,5% en ese país.
Fragmentación comercial y riesgos sistémicos
La actualización del FMI destaca la creciente fragmentación del comercio mundial. Se prevé que el volumen global de bienes y servicios crezca solo un 1,7% en 2025, la mitad del crecimiento de 2024, y muy por debajo de los niveles históricos. Las proyecciones para China también se han ajustado a la baja, con un crecimiento esperado del 4%, afectado por la guerra comercial y debilidad en su sector inmobiliario.
En este contexto, el riesgo de crisis financiera global ha aumentado, aunque el FMI no considera inminente una contracción global. Aun así, reconoce que el endurecimiento de condiciones financieras, la volatilidad cambiaria y el aumento de costos de deuda podrían agravar la situación, especialmente para países con altos niveles de endeudamiento y dependencia de exportaciones de materias primas.
Ecuador frente a un mundo más incierto
Ecuador enfrenta el reto de navegar en un entorno externo cada vez más complejo. La mejora marginal en su proyección de crecimiento para 2025 por parte del FMI es una señal alentadora, pero el país seguirá expuesto a vulnerabilidades externas, como la volatilidad de los precios del petróleo y la desaceleración del comercio internacional.
El ajuste fiscal, la eficiencia del gasto público y una estrategia clara para atraer inversión serán fundamentales para consolidar una recuperación sostenible. En paralelo, el fortalecimiento de políticas internas que mitiguen el impacto de la incertidumbre global será clave para mantener la estabilidad económica.
Ecuador muestra una modesta recuperación mientras el mundo se enfrenta a crecientes riesgos. Las decisiones económicas internas, enmarcadas en una visión estratégica, determinarán en qué medida el país podrá capitalizar esta mejora relativa en su proyección frente a una economía global cada vez más volátil y fragmentada.
Adjuntamos el informe completo